Comunicación científico-sanitaria

Comunicación científico-sanitaria

Woll Consultores participaba la semana pasada como speaker en las II Jornadas Científico-Culturales de la Inmaculada Concepción, que se celebraban en la Facultad de Farmacia de la Universidad de La Laguna. Este año llevaban por título “Comunicación y Salud”. En la promoción de las jornadas se buscaba, entre otros objetivos, “analizar y debatir las estrategias más apropiadas para comunicar la información científico-sanitaria a la población en general”.

La tarea no era sencilla porque pretender explicarle a la audiencia esas estrategias de comunicación tan específicas, por lo que tiene de delicado la información científico-sanitaria en los tiempos actuales, se antoja polémico y, por lo tanto, susceptible de ser analizado desde muchos puntos de vista. Dos ejemplos, la gripe A y la llamada píldora del día después, llevan a pensar en la necesidad de hacer llegar un mensaje que ha de ser claro y útil para la población, lo que en muchas ocasiones no se ha conseguido.

Pero no vamos a entrar en esa discusión sino en la importancia que tiene una buena comunicación estratégica (no, no nos cansamos de recordarlo en este blog). Como se ha visto en estas jornadas, los ponentes, casi todos vinculados al mundo farmacéutico, no dejaban de recordar la necesidad de una mejora en la comunicación entre los organismos e instituciones que representaban y los medios de comunicación social.

Se hablaba de “canales abiertos” con la mayoría de los mass media, pero también de no aprovechar esa buena disposición por parte de los medios, muchas veces por no saber comunicar bien lo que se quiere hacer llegar a la sociedad. Otras, tal vez las más, por no reconocer “lo que interesa”, desde la mirada de los que trabajan con prisas, con periodistas no siempre especializados y con poco espacio para explicaciones largas. Esa ignorancia conduce a un desaprovechamiento de las oportunidades que puede menoscabar la credibilidad de un determinado sector.

El caso es que se aportaba el dato de que en España hay alrededor de 21.000 farmacias (700 en Canarias), lo que supone un extensísimo canal de comunicación entre los farmacéuticos y la ciudadanía para explicar las preocupaciones o los anhelos de un sector tan grande y al que todos le hacemos caso, en mayor o menor medida, dependiendo de las circunstancias. Un sector, al fin y al cabo, con voz propia.

¿Y qué decir ante esta cifra? Pues que no se puede dejar pasar una oportunidad así si se sabe hacer bien las cosas. ¿Y cómo hacerlo? Pues preparándose, aprendiendo y ejercitando las habilidades comunicativas de la mano de quienes sean capaces de desarrollar un buen training, un buen entrenamiento.

Hace unos meses hablábamos en este mismo blog del valor del “quiero” sobre la incógnita del “puedo”, que permite superar los obstáculos y sobreponerse a los inconvenientes que, casi siempre, van a surgir en el camino. Y nos referíamos a que el “quiero” está detrás de toda innovación que siempre va a constituir un valor intangible pero fundamental para las empresas. Llevado a las estrategias de comunicación, en este caso del mundo de la farmacia, ese “quiero” cobra fuerza porque ante un potencial comunicativo tan importante, la mejor manera de sacarle partido es profesionalizando la comunicación, formándose adecuadamente para saber transmitir bien el mensaje, o bien a través de profesionales cualificados que sepan qué enviar, cómo enviarlo, a quién hacérselo llegar y en qué condiciones.

 



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