Miénteme…

Miénteme…

Lo sabían bien los clásicos: “La cara es el espejo del alma”. Pero no fue hasta bien entrado el siglo XX cuando algunos comenzaron a percatarse del enorme potencial de la llamada “comunicación no verbal” para la trasmisión del mensaje. Hace algunas semanas hablamos en este mismo foro de Edward Hall que fue el primero en acuñar esta definición. Desde entonces nadie duda de la importancia de este código comunicativo a través del que emitimos y recibimos miles de mensajes a diario. Casi sin darnos cuenta.

Nuestros  gestos no dirán si nos gusta  la tarta o la pizza pero sí si somos de fiar o no.

Sin embargo son aún mayoría los conferenciantes, profesores, ejecutivos o políticos que se olvidan de esta “otra” comunicación que tanta información proporciona en ambas direcciones. Nuestros movimientos, nuestros gestos, no dirán si nos gusta más la tarta o la pizza pero sí trasmitirán confianza o inseguridad; dirán si somos de fiar o no, si creemos en lo que decimos o si somos la persona indicada para llevar adelante un determinado proyecto. En sentido inverso, saber leer esos gestos en los demás nos puede proporcionar información sobre nuestros interlocutores, que será básica en quienes quieran resultar convincentes. En definitiva, la comunicación no verbal es una magnífica herramienta de persuasión.

El protagonista de la serie es un experto en lenguaje no verbal.

Por eso espero con ansia el estreno en alguna televisión que no sea de pago de una de las series que ha triunfado en la televisión estadounidense y cuyo protagonista es, ni más ni menos, que un experto en lenguaje no verbal. Se titula “Lie to me”, “Miénteme” en español

Por un lado, es probable que sirva para poner de moda este código comuniactivo que en Woll nos apasiona, aunque no dudo de que la industria de Hollywood acabe convirtiendo al psicólogo que interpreta Tim Roth en una especie de polígrafo humano. Un superhéroe de percepciones casi extrasensoriales.  Después de ver la  “promo”  estoy seguro de que más de uno va a cuidar mucho más sus gestos a la hora de expresarse. Por cierto, eso sólo se logra con un buen trainer y mucha práctica,  aunque en Woll entrenamos para persuadir… no para cometer delitos.

.



Send this to a friend