El humor lava más blanco

El humor lava más blanco

Está demostrado: una de las fórmulas más efectivas para romper barreras  y bloqueos mentales es el humor. En estos tiempos que corren ya es difícil pensar con la suficiente tranquilidad y sangre fría como para encima tener que plantearse que todas las cosas pueden tener un lado más positivo e incluso cómico; pero lo tienen.

La fórmula de utilizar el humor en comunicación lleva siendo un acierto desde hace siglos.

Siempre se ha dicho que es más fácil hacer llorar que reir, y también es cierto. Los mecanismos que hacen brotar los sentimientos negativos están más a flor de piel que otros. Sin embargo, la fórmula de utilizar el humor en comunicación lleva siendo un acierto desde hace siglos. Dominar el arte de provocar la sonrisa, cuando no la carcajada, es realmente difícil pero no por ello imposible.

Establecer en cualquier ámbito de la comunicación verbal los puntos en los que el discurso puede relajarse e incluso decantarse por la fórmula del humor, es sin lugar a dudas algo que pocos dominan. Eso sí, los resultados casi siempre son satisfactorios. Siempre que no equivoquemos el mensaje, el contexto y el público. El arte de contar con humor la actualidad diaria, incluso la política, está lleno de ejemplos cercanos.

Buenafuente y su equipo de guionistas lo logran cada noche, siguiendo la gran escuela del late night americano. Y sin ser algo novedoso es algo que, poco a poco pero de forma constante y cada vez más extendida, se ha ido convirtiendo en una tendencia global en la comunicación del siglo XXI. El humor inteligente, la socarronería,  el guiño, la autoparodia, el monólogo, la comicidad en general, se imponen en estos tiempos de desasosiego e incertidumbre.

El humor consigue llevar mensajes directos que rompen la censura del yo consciente para llegar directamente al corazón y la cabeza de los públicos de una forma natural y poco sospechosa.

Y no se trata de ser un humorista profesional o un gracioso forzado, sino de saber, por ejemplo, romper el hielo en una conferencia o marcar pausas que relajen el ambiente en una entrega de premios; o de cambiar una actitud negativa en un interlocutor duro por una más amable; o bajar el tono en una entrevista demasiado agresiva, o momentos en los que se prepara a la audiencia para algo negativo, haciendo una transición más efectiva. El humor consigue llevar mensajes directos que rompen la censura del yo consciente para llegar directamente al corazón y la cabeza de los públicos de una forma natural y poco sospechosa.

Ejemplos actuales son innumerables, pero un campo en el que se está desarrollando con mayor brillantez es en el de la comunicación comercial y publicitaria, en los spots de cualquier marca o producto. Una vez más se demuestra que la inteligencia va también de la mano del buen humor.



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