Comunicación 2.0

Comunicación 2.0

Antes se decía que había que estar en la pomada, en referencia a que si una empresa no era conocida, no había mucho que hacer para que los clientes supieran que era a ella a quien tenían que comprar. Un  problema de comunicación. Hoy se habla de que si no se está metido en la Comunicación 2.0, tampoco se es nadie, o casi.

Las redes sociales suponen un cambio radical en la manera de ofrecer un producto a los miles de potenciales clientes que las usan a diario.

Hoy  tenemos nuevas formas de comunicar. Una de ellas es a través de redes sociales como Tuenti, Facebook o Twitter, que han disparado el uso de Internet en España. Porque estas redes no sólo sirven para poner las últimas fotos de las vacaciones o hacer comentarios sobre la primera cosa que se nos pasa por la cabeza. No, que va. Igualmente sirven para llegar a potenciales clientes que las utilizan a diario. Y para bloggers que emiten opiniones sobre casi todo y que también pueden hacerlo sobre determinados productos de consumo masivo. Está demostrado que su punto de vista puede influir en otras personas que visitan esos blogs.

Si se valora que tres de cada cuatro internautas se conecta cada día a alguna red social, y que esos internautas son consumidores de las miles de cosas que están a la venta en tiendas, mercados o grandes superficies, la conclusión es simple: se está ante un número de potenciales clientes cuyas opiniones deberían ser tenidos muy en cuenta. Y a eso algunos saben ya cómo sacarle partido.

Pero, ¿les convendría a todas las empresas estar en esas redes sociales? Tal  vez lo más prudente sería que cada una valorase si es importante para ella dar ese paso, pensando en los clientes potenciales que tendría, bien fuera uno o mil. También, que mirasen los posibles riesgos que las redes sociales conllevan en cuanto a la cantidad de información que en ellas se mueve cada minuto, a veces sin mucho control.

El entorno fragmentado de Internet no aporta la fiabilidad necesaria para saber hasta dónde les  es rentable a las empresas estar en las redes sociales.

Otro problema añadido es saber cómo medir lo que en esas redes sociales se dice de una empresa, cómo se dice y cuántas veces se dice, porque Internet es un entorno muy fragmentado, lo que no aporta toda la fiabilidad que fuera deseable. Claro que los que están a favor, seguramente dirán que es mejor estar dentro, por si acaso, que no quedarse fuera.

El debate sigue abierto, pero cada día vemos cómo más empresas utilizan las redes sociales para meterse en las pantallas de los usuarios de la red y comunicarse con ellos. Ejemplos hay muchos; uno de ellos, muy valorado por los expertos en las nuevas tecnologías de la comunicación, es el de Caja Navarra, por su lenguaje directo y en apariencia comprometido con sus clientes y con la mejora de la sociedad en general.



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