Trágico aniversario

Trágico aniversario

Hay cumpleaños… y cumpleaños, y el que se celebra el 1 de septiembre es de los que hubiera sido mejor ni siquiera recordarlo. Ese día, en 1939, Hitler invadía Polonia y así daba comienzo la Segunda Guerra Mundial, casi seis largos años tras los que el mundo dejó se ser como era hasta ese momento.

La segunda gran guerra puso en práctica algo parecido a las actuales comunicación institucional y comunicación política.

Durante  tan trágico periodo muchos de los esfuerzos de los países implicados en la contienda se centraron en la propaganda como manera de minar al contrario pero, sobre todo, como forma de elevar la moral de las tropas y de la ciudadanía que desde sus casas -o lo que quedaba de ellas- contemplaba con miedo cómo un nuevo orden mundial se abría camino a base de sangre. Y el cine no fue ajeno.

En estos días las televisiones emiten programas especiales que recuerdan aquella etapa negra: documentales, entrevistas con los protagonistas supervivientes o películas, de las muchas que se rodaron ex profeso como elemento propagandístico de primer orden.

 

La Segunda Guerra Mundial fue un magnífico campo de cultivo para ejercitar algo parecido a lo que hoy conocemos como comunicación institucional y comunicación política; en aquel caso, la difusión de propaganda política perfectamente calculada a través de imágenes en la gran pantalla. Es ahora, en torno a este aniversario, cuando vamos a tener la oportunidad de ver el documental La última gran guerra (Warner at War), que hace un repaso al cine que se hizo durante el conflicto y la influencia que tuvo en los estudios Warner Brothers, con narración de Steven Spielberg, que ya ha hecho incursiones en aquella etapa con La lista de Schindler.

Resultará interesante ver las maneras, sutiles o no, que en esa época se tenían para desarrollar una buena comunicación que llegara a las masas y que causara en ellas el efecto deseado.



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