Publicidad Tag

Ya comentamos en su día que aunque es rara la crisis de comunicación que avisa, existen algunas que llaman la atención por su llegada absolutamente imprevisible. De entre todas las crisis difíciles de prever se lleva la palma la de la tetera de Hitler, sin...

La palabra en si misma ya provoca rechazo: Buzoneo. Y no es una reacción aislada, da igual si se trata de un asalto publicitario al buzón de nuestra comunidad, al parabrisas del coche o spam enviado a nuestro otro buzón, el electrónico. Si llegamos a...

Es posible que, sobre el papel, la coyuntura económica no sea la mejor para fortalecer la responsabilidad social en las empresas de menor tamaño. La incertidumbre económica y la bajada en el consumo hace que las empresas, sobre todo las pequeñas,  se centren en otros...

Podría ser una de las nuevas leyes de la comunicación con el avance de las nuevas tecnologías. Cuidado con el mensaje que envías porque te pueden responder, o a una acción corresponde una reacción. A muchas empresas aún les está costando acostumbrarse a que los ciudadanos estén dejando de ser meros receptores pasivos de información publicitaria. El mensaje de ahora tiene billete de ida y vuelta,  los ciudadanos reciben, valoran y emiten su veredicto con acuse de recibo.

Vemos el efecto boomerang de la última campaña de Bankia. El ciudadano activo responde "no" a la invitación  y  da un golpe considerable a la imagen de la entidad

Fueron brotando poco a poco, al borde de las carreteras como flores tardías de invierno, pero polinizaron prácticamente todo el espacio libre. Como vinieron, han vuelto a irse por la nueva normativa hasta que entremos oficialmente en periodo electoral. De nuevo  todo el espacio será para los candidatos electorales que unas veces se presentan al electorado y otras les recuerdan que siguen allí…otra vez. Los hay con miradas al infinito, vislumbrando un futuro oculto a los demás en actitud casi mística, como aquellos carteles de Suárez en blanco y negro o de Felipe González con las sienes teñidas de blanco para resultar más interesante. Otros miran fijamente al espectador , mostrando firmeza, claridad de ideas, y los menos favorecidos por la cámara se ladean para no intimidar al votante. Carteles electorales, vallas, pósters, trípticos, llaveros, imanes,…cualquier soporte vale para que el rostro del candidato se vuelva familiar. Es el merchandising político que  calienta motores para el maratón electoral que ha comenzado a correr hace tiempo, si es que estuvo parado alguna vez. Pero ahora es el turno de las vallas que a modo de avanzadilla nos muestran a los candidatos a una escala distinta a la de los carteles pero compartiendo, eso si, muchos elementos comunes.

¿Obtendremos su voto con una buena valla? No. Al menos no “solo” con una buena valla.

Hay marcas tan buenas que mueren de éxito. Son logos que por el tiempo que llevan asociados a una marca o porque han calado rápidamente en la conciencia popular pueden llegar incluso a ser contraproducentes para el producto que representan.  La cuestión que planteamos es que las marcas con éxito pueden dejar de pertenecer a la empresa que las promueve.

A veces la marca es tan fuerte que se desvincula incluso del producto que, en teoría, debería promocionar. Muere como marca y se transforma en icono.

No siempre es un fenómeno negativo. Pensemos en el toro de Osborne que  ha pasado a formar parte del acervo cultural de un país, el nuestro, al que se identifica con ese toro observándonos al borde de la carretera. Sin embargo, la marca es tan fuerte que se desvincula incluso del producto que, en teoría, debería promocionar. ¿Quién piensa en brandy cuando ve el famoso astado? Pocos. Sin hacer encuestas podemos apostar que a la mayoría le vendrán a la mente imágenes que tengan que ver con España o,  incluso, con carreteras. La marca muere como tal y se convierte en icono. Muere de éxito.  
El toro...¿de quién?

Una habitación de hotel en Nueva York. Suena el despertador y quien esto escribe escucha las noticias de un canal cualquiera de televisión. Al salir de la ducha apenas se han podido oír titulares antes de la publicidad. Cambio de canal. Un reportaje de dos minutos, el previo de dos o tres noticias más y la previsión del tiempo, justo antes de volver a publicidad. Me he lavado los dientes y todavía no he visto al presentador. Aún me sigo sorprendiendo de que en este país la publicidad dure casi lo mismo que la programación. Luego, café en mano,  entiendo perfectamente la tendencia cada vez más generalizada en los países anglosajones de ver la televisión “sin televisión”, es decir, a través de la Red. No sólo consiguen de esa manera ver los programa donde quieran, sino que evitan tener que tragarse la sarta de anuncios que acompaña a su programa favorito. Una tendencia que, a menor velocidad, se irá imponiendo también en nuestro país.

El público joven no está dispuesto a esperar a que termine la publicidad para ver su programa favorito y ni siquiera esperará mucho a que se descargue a través del ordenador.

Aparejado a la tecnología hay un cambio de actitud en el consumidor de contenidos televisivos. El espectador es cada vez menos, permítannos el juego de palabras, “expectante”. La tendencia es interactuar cada vez más con la programación.  Decidir qué ver y cuándo verlo, en una actitud activa y participativa que sustituye a la simplemente contemplativa. El público joven, que poco a poco irá determinando el modelo de consumo frente a los “conservadores” que aún son fieles a la televisión pura y dura, no está dispuesto a esperar a que termine la publicidad para ver su programa favorito y ni siquiera esperará mucho para que se descargue a través del ordenador.
193 millones de euros invertidos en el primer semestre de 2009. O visto de otra manera, el diez por ciento del total que se invierte en publicidad en toda España. Esos son los datos que dan carta de identidad, y una fuerza incuestionable, a la recientemente constituida Asociación Canaria de Anunciantes (ACA), que reúne bajo las misma siglas a algunas de las empresas de mayor gasto en este apartado en Canarias.  Por lo pronto ese proyecto asociativo ha logrado hacer la suficiente presión para que las cadenas nacionales más importantes mantengan las desconexiones televisivas en el Archipiélago,  sin las cuales muchas de ellas no encontrarían la forma de dirigir sus mensajes a un público, como es el canario, que valora que se tengan en cuenta sus peculiaridades.

Las marcas se encuentran con un escenario cambiante por dos variables: la crisis económica y el desarrollo de las nuevas tecnologías en comunicación.

Primero el dato: la SGAE  es la entidad más odiada por los españoles. Al menos por los usuarios de Internet que, todo hay que decirlo, han hecho de esta organización su enemigo número uno. Ustedes comprenderán que una imagen tan nefasta como la que se  está extendiendo en torno a una marca llame la atención de Woll. Como en otras cuestiones que hemos decidido abordar desde el punto de vista de la comunicación, nos sustraemos al debate de si es justo o no que los gestores de los derechos de autores y editores recauden de una forma o de otra. Ni siquiera vamos a tomar parte en el acalorado debate del canon digital. Vamos a preguntarnos, simplemente, por qué la SGAE tiene tan mala imagen y cuál es la estrategia comunicativa que lleva a cabo para subvertir la situación.

Estamos ante una empresa que no vende nada pero que cobra por todo. Una percepción con la que no estarán de acuerdo los gestores de la entidad pero que impera entre los ciudadanos.

La actualidad nos sigue dando ejemplos de la importancia que tiene para las empresas una buena gestión de su comunicación. Comunicación en sentido amplio.  En los últimos días hemos escuchado en prácticamente todos los medios una noticia que por sí misma viene a ser el culmen de un círculo virtuoso en torno a una marca. Porque cuando una marca c0nsigue que los medios hablen de ella... sin pagar, tendremos que buscar la causa en: A) Una buena noticia. B) Una mala noticia. Es obvio decir aquí que siempre es preferible la primera opción, no lo duden. Pero, ¿cabe que una mala noticia preste un buen servicio a la marca? Miremos en los diarios de los últimos días. ¿Han leído que Freixenet no hará anuncio de Navidad este año? Probablemente, incluso lo hayan comentado en el café o en el trabajo. La crisis económica obliga al fabricante de cava a no contratar una estrella que brinde estas navidades con toda España. Así que se repetirá el anuncio del año pasado en el que participaba el equipo español de natación sincronizada.

Send this to a friend