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Dicen que tras el estreno de "Memorias de África" el número de visitantes en Kenia creció un 5 %, aunque eso es bien poco con el 30% de aumento de turistas que llevaron a Nueva Zelanda las tres partes de " El Señor de los...

Una empresa vale en buena parte lo que vale su reputación. Y eso sirve para las más pequeñas o para las que cotizan en el Ibex 35. Más si cabe en éstas, que dependen de la percepción de fortaleza entre sus accionistas para mantener...

Desde luego si de repercusión se trataba, la campaña de la Lotería de Navidad de este año ha sido un rotundo éxito. La cantidad de versiones profanas sobre el spot sólo es comparable al que provocó la famosa relaxing cup of café con leche....

Ya comentamos en su día que aunque es rara la crisis de comunicación que avisa, existen algunas que llaman la atención por su llegada absolutamente imprevisible. De entre todas las crisis difíciles de prever se lleva la palma la de la tetera de Hitler, sin...

Un señor llamado Anthony, que tiene una empresa inmobiliaria en Brookling, le ha propuesto a sus empleados que se tatúen el logo de la empresa a cambio de un 15% más de salario. Una primera reflexión nos invita a pensar en el mercado...

La palabra en si misma ya provoca rechazo: Buzoneo. Y no es una reacción aislada, da igual si se trata de un asalto publicitario al buzón de nuestra comunidad, al parabrisas del coche o spam enviado a nuestro otro buzón, el electrónico. Si llegamos a leerlo, lo que nos apetece realmente es empapelar la oficina del remitente con sus "amables" ofertas.  Hay muchas razones que a nuestro juicio hacen no solo obsoleto, sino claramente contraproducente el uso del buzoneo, sea cual sea su sistema.

No hará falta un estudio para saber que la marca que acaba de invadir nuestro buzón tiene, de entrada, toda nuestra antipatía.

El  principal motivo es el rechazo que provocan. No hará falta un estudio para saber que la marca que acaba de invadir nuestro buzón tiene, de entrada, toda nuestra antipatía. Estos días, por ejemplo, nos sorprende encontrar en docenas de portales de la zona ofertas de una clínica dental, sin duda mal asesorada. Precisamente un negocio que se basa en la confianza no puede permitirse acciones que generan lo contrario. [caption id="attachment_5028" align="aligncenter" width="384"]¡Nos atacan! ¡Nos atacan![/caption]
Es posible que, sobre el papel, la coyuntura económica no sea la mejor para fortalecer la responsabilidad social en las empresas de menor tamaño. La incertidumbre económica y la bajada en el consumo hace que las empresas, sobre todo las pequeñas,  se centren en otros aspectos, básicamente el precio, para adaptarse a una menor demanda y a una menor confianza generalizada en la economía. Acudimos al informe Forética de 2011 para comprobar que son las pequeñas empresas las que más recortan en esta partida frente a las empresas de mayor tamaño que parecen apostar claramente por mantener su política de RSC.

Estos días hemos visto un ejemplo de cómo una estrategia basada en la Responsabilidad Social sirve para lograr un posicionamiento inmejorable, y además en una empresa española.

  [caption id="" align="aligncenter" width="461"] Está buenísimo pero... ¿es ético comerlo?[/caption]
Podría ser una de las nuevas leyes de la comunicación con el avance de las nuevas tecnologías. Cuidado con el mensaje que envías porque te pueden responder, o a una acción corresponde una reacción. A muchas empresas aún les está costando acostumbrarse a que los ciudadanos estén dejando de ser meros receptores pasivos de información publicitaria. El mensaje de ahora tiene billete de ida y vuelta,  los ciudadanos reciben, valoran y emiten su veredicto con acuse de recibo.

Vemos el efecto boomerang de la última campaña de Bankia. El ciudadano activo responde "no" a la invitación  y  da un golpe considerable a la imagen de la entidad

Fueron brotando poco a poco, al borde de las carreteras como flores tardías de invierno, pero polinizaron prácticamente todo el espacio libre. Como vinieron, han vuelto a irse por la nueva normativa hasta que entremos oficialmente en periodo electoral. De nuevo  todo el espacio será para los candidatos electorales que unas veces se presentan al electorado y otras les recuerdan que siguen allí…otra vez. Los hay con miradas al infinito, vislumbrando un futuro oculto a los demás en actitud casi mística, como aquellos carteles de Suárez en blanco y negro o de Felipe González con las sienes teñidas de blanco para resultar más interesante. Otros miran fijamente al espectador , mostrando firmeza, claridad de ideas, y los menos favorecidos por la cámara se ladean para no intimidar al votante. Carteles electorales, vallas, pósters, trípticos, llaveros, imanes,…cualquier soporte vale para que el rostro del candidato se vuelva familiar. Es el merchandising político que  calienta motores para el maratón electoral que ha comenzado a correr hace tiempo, si es que estuvo parado alguna vez. Pero ahora es el turno de las vallas que a modo de avanzadilla nos muestran a los candidatos a una escala distinta a la de los carteles pero compartiendo, eso si, muchos elementos comunes.

¿Obtendremos su voto con una buena valla? No. Al menos no “solo” con una buena valla.

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