Comunicación on line Tag

Hubo un tiempo en que el director de comunicación de una empresa podía saber después de leer los periódicos en el desayuno si iba a tener un día tranquilo. Puede que hubiese tiempos en los que tener una relación fluida con los jefes de un rotativo ayudara a contener una noticia negativa, y puede que hubiese días en que la cuenta de publicidad en un medio de comunicación salvara a una marca  de una crítica generalizada. Quizá para muchos fueron tiempos mejores.

El mensaje dejó de fluir en un solo sentido y el receptor, normalmente pasivo, decidió pasar a la acción, para enviar sus propios mensajes e influir

[caption id="attachment_4816" align="aligncenter" width="295"] Porcentaje de uso de Twitter en el mundo. Somos los octavos.[/caption]
La verdad es que la noticia tiene un titular goloso, de esos que encierran armonía en la contradicción, capaces de hacer levantar una ceja en solo dos párrafos: "España firma con Telefónica y prohíbe usar las redes sociales". Y ya está.  Del acercamiento de la selección de fútbol a través de las redes y el 2.0 ya se encargará algún gestor que contratemos, no sea que se nos vaya de las manos.  No sabemos si será un error estratégico, pero sí estamos seguros de que hay un error de concepto en torno al uso de las redes sociales que se puede extender no solo a otras selecciones sin también a muchas empresas que deciden introducirse en el 2.0.

El mayor temor de quienes tratan de lograr una mayor rentabilidad a través de la Red es el de pérdida de control. Pero estar en la red no es solo una estrategia de posicionamiento, es una filosofía de empresa

El mayor temor de quienes tratan de lograr una mayor rentabilidad a través de la Red es el de pérdida de control. "No sabemos lo que los jugadores dirán por lo tanto no les dejemos hablar". Pero ocurre que estar en la red, en nuestra opinión, no es solo una estrategia de posicionamiento, es una filosofía de empresa que lleva aparejada precisamente esa falta absoluta de control . De hecho lo necesita para ser creíble. [vsw id="r96o4lUyvrA" source="youtube" width="425" height="344" autoplay="no"]
Tiempos tasados, temas cerrados de antemano, elección de planos,  y prohibición de que exista público en la sala... Pocas cosas dejan los equipos de campaña a la espontaneidad de un verdadero debate electoral pero deberemos conformarnos con lo que hay un año más y agradecer que al menos se empieza a asumir la idea de que no puede haber elecciones sin debate público y televisado. Al menos uno.

Un debate electoral televisado debe transmitir sensaciones muy parecidas a las del actor que sale a escena, o el boxeador en medio del ring

El 7 de noviembre se ven las caras Rubalcaba y Rajoy y la simple experiencia de este último en los dos debates anteriores debería concederle una mínima ventaja inicial. Por mucho que ambos se hayan prodigado en medios de comunicación en sus años de gobierno y aunque hayan tenido sus combates dialécticos en el Congreso, un debate electoral televisado debe transmitir sensaciones muy parecidas a las del actor que sale a escena, o el boxeador en medio del ring. Presión y ¿por qué no?  Miedo. [caption id="" align="aligncenter" width="430" caption="Y en la otra esquina, con calzón rojo..."][/caption]

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