Siempre es mejor documentarse

Siempre es mejor documentarse

Hay ocasiones en las que no sale bien la comunicación entre el comunicador y su audiencia. En el caso de la televisión pudiera deberse, por ejemplo, a un fallo en los sistemas técnicos, a la mala preparación de los responsables de dar una noticia o a la premura por darla sin conocer bien al menos unos cuantos apuntes que ayuden a construir un buen relato. Este último caso es bastante frecuente.

Es mejor estar mínimamente documentado para comentar una noticia que salir al aire sin saber muy bien lo que decir. El prestigio del medio puede resentirse.

A veces el editor avisa de que hay unas imágenes de las que no se tienen referencias pero hay que emitirlas ya. Ahí entra la habilidad del periodista o del locutor de turno para improvisar y comentarlas. Ejemplos de cómo hacerlo bien hay muchos, pero también de cómo hacerlo no tan bien. De estos últimos pudiera servir lo que relataba un presentador del canal argentino de televisión C5N el pasado 4 de agosto, día del cumpleaños de Barack Obama, confundiendo el agasajo del presidente de Estados Unidos a Helen Thomas, la corresponsal más antigua en la Casa Blanca que cumplía 89 años ese mismo día, con una supuesta celebración casi en privado con senadores de su partido. Cuesta “rellenar” minutos en televisión pero hay que procurar “rellenarlos” en las mejores condiciones y, sobre todo, conociendo a los personajes que puedan aparecer en las imágenes.

Debería ser norma ineludible no empezar a contar nada sin antes estar mínimamente seguro de lo que se está diciendo porque, entonces, se puede caer en el más solemne de los ridículos, con la consiguiente pérdida de credibilidad del medio para el que se trabaja. Si miramos al principio, la prisa no es buena compañera de viaje.



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