El pato cojo y las encuestas

El pato cojo y las encuestas

Seguro que no seremos los primeros en destacarlo pero el dato está ahí. Tras el anuncio de su marcha, Rodríguez Zapatero se va a convertir en lo que en la política anglosajona se llama un «pato cojo», que es el presidente en los últimos meses de su último mandato. También Aznar lo fue en su momento, con la diferencia de que las encuestas entonces le permitían poder suficiente incluso para nombrar su sucesor. En Canarias lo fue Adán Martín desde que anunció que no se presentaba a las elecciones siguientes, pero no tuvo que hacerlo con tanta antelación y el calendario le permitió marcar los ritmos que le convenían. Así que, salvo que se convoquen elecciones anticipadas, Zapatero va a ser un pato cojo de larga duración, lo que va a tener dos consecuencias inmediatas para la estrategia electoral de los partidos: la opinión pública desviará la mirada hacia sus posibles sucesores y la presión sobre él disminuirá tanto por parte de la oposición como de los medios más beligerantes.

 

El anuncio del presidente estatal coincide con la publicación de una nueva encuesta de intención de voto en Canarias lo que va a permitirnos contrastar sus conclusiones con las que se extraigan de las encuestas que se elaboren con un ZP enfilando la salida y así comprobar  la repercusión de esta noticia en el voto local o autonómico .¿Son válidas estas encuestas tras el paso a un lado del Presidente estatal? ¿Se mantendrá igual la intención de voto?

La primera variable será que el voto de castigo ya no es necesario para mandar un mensaje claro al aún presidente.   El recado, en tal caso, ya ha sido recibido, por lo que toca preguntarse si este anuncio tendrá alguna repercusión en las elecciones. Algunos medios advierten un cambio de estrategia en la oposición una vez que Zapatero se ha convertido en una figura del pasado más que del presente y ya apuntan a otros objetivos.  Lo cierto es que desde el PP han azuzado lo suyo para mantener vivo el debate de la continuidad de Zapatero sabedores de eso sería un acicate para su electorado y un factor de desmovilización para el de los demás.

Los  nacionalistas canarios  por su parte intentan por todos los medios que se desvinculen los avatares políticos nacionales de las elecciones de mayo,  para contener la polarización del voto entre los dos grandes partidos nacionales. Incluso entre las filas del PSOE se detecta un marcado desapego con la marca del partido por parte de algunos candidatos que han tratado de obviarla en su propaganda electoral.

Aunque no lo parezca se presenta por el PSOE. Lo dice por ahí.

Basándonos en datos objetivos la desconfianza general en Zapatero era ya una carga demasiado pesada para el PSOE a tenor del barómetro del CIS que lo situaban con la peor valoración en un  presidente. El mismo barómetro mostraba dos datos importantes, la desmovilización de los votantes socialistas reflejado en que el 18 % de los que se abstendrían simpatizan con ese partido, y la autoubicación hacia tendencias más conservadoras (4.8, siendo 5 el centro) que se observa en el mismo.

La impopularidad del presidente es por tanto un hecho, otra cosa será ver si su salida trasladará la presión sobre su partido, o la aliviará lo suficiente para que se note el 22-M. Lo primero sería el escenario ideal para el PP que se beneficia del descontento popular,  lo segundo es bueno obviamente para el PSOE pero quizás también para los nacionalistas canarios que podrán articular mensajes alternativos al de la continuidad del presidente que estaba eclipsando la totalidad del debate electoral.  Nos queda por ver también hasta qué punto el debate nacional influye en las elecciones locales pero eso lo dejamos para otro post.

 



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